EN EL VERGEL
Dentro, en el vergel,
moriré.
Dentro,
en el lirio, en el clavel.
Bien se queda,
y bien se va,
nadie la espanta.
Dueña es del soto,
del monte y del matorral.
Una urraca
negra y blanca.
Dentro, en el vergel,
moriré.
Dentro,
en el lirio, en el clavel.
Bien se queda,
y bien se va,
nadie la espanta.
Dueña es del soto,
del monte y del matorral.
Una urraca
negra y blanca.
LA ETERNIDAD
La eternidad era una holgazana,
mientras que la vida transcurría en un pestañear
y, aun así, les aburría,
como a hipopótamos en el zoológico.
Apurados por migajas de distracción,
ocio de primer mundo y psicoanálisis,
pastillas para no dormir, protectores
estomacales y antihistamínico
para alergias estivales.
Debía atender las codicias de la ofensiva,
reemplazando escenarios bélicos
como una veleta
a merced del maldito viento.