jueves, 11 de agosto de 2022
jueves, 1 de julio de 2021
“El emperador en Santa Elena” 2020 - Javier De la Rosa
Aquel baile en los jardines, donde danzaban, los clarines y los
violines comenzaban con el vals del Emperador. Josefina y yo
abrimos la danza con paso corto pero firme, su mano descansaba
sobre la mía y yo la sostenía en la sombra de su cimbreo y sus
miradas furtivas a los jóvenes; dio un giro sobre sí y se centró en el
cambio con el joven sargento Michel D'Antón quien se sonrojó al
ver de cerca el rostro de la Emperatriz de Francia. Aceleré el paso de
la danza y di un traspiés tropezando con el cuerpo de Marie Signé,
la condesa de las Casas ,quien se distorsionó un pie y gritaba como
una condenada. La duquesa de Abrantes, se acercó indignada a
levantarla y me miró con cara de furia. Pensó que lo había hecho
adrede. Al día siguiente los comentarios en París fueron variopintos,
la lengua viperina de Laura Permond, trascendió y en los centros
de lectura y los periódicos se hacían eco de les folies de la Corte y
la mala pata de su Emperador.
miércoles, 12 de mayo de 2021
TUPELO - JOHN LEE HOOKER
sábado, 3 de abril de 2021
Heroina - the velvet underground
Heroína the Velvet underground.
No se a donde voy
Pero intentaré por el reino, si puedo
Porque me hace sentir como un hombre
Cuando me pongo un pincho en la vena
Y te digo que las cosas no son lo mismo
Cuando me apresuro a correr
Y me siento como el hijo de Jesús
Y supongo que no lo sé
He tomado una gran decisión
Voy a intentar anular mi vida
Porque cuando la sangre comienza a fluir
Cuando se dispara por el cuello del gotero
Cuando me estoy acercando a la muerte
No puedeis ayudarme ahora, chicos
Y todas las dulces chicas con toda su dulce charla
Todos pueden ir a caminar
Y supongo que no lo sé
Ojalá hubiera nacido hace mil años
Ojalá hubiera navegado por los mares oscuros
En un gran barco clipper
Pasando de esta tierra a otra
En traje de marinero y gorra
Lejos de la gran ciudad
Donde un hombre no puede ser libre
De todos los males de esta ciudad
Y de él y los que le rodean
Oh, y supongo que no lo sé
Heroína, sé mi muerte
Heroína, es mi esposa y es mi vida
Porque una línea principal en mi vena
Conduce a el centro de mi cabeza
Y después estoy mejor que muerto
Porque cuando comienza a fluir de golpe
Realmente ya no me importa
Sobre todos los Jim-Jims de esta ciudad
Y todos los políticos haciendo locos sonidos
Menospreciando a todos los demás
Todos los cadáveres amontonados en montículos
Porque cuando comienza a fluir de golpe
ya nada importa
Cuando esa heroina esta en mi sangre
Y esa sangre esta en mi cabeza
Entonces doy gracias a Dios de que estoy casi muerto
Y doy gracias a tu Dios de que no me de cuenta
Y doy gracias a Dios que simplemente no me importa
Y supongo que no lo sé
martes, 2 de febrero de 2021
"Cronica negra de Valladolid" 2011 - Enrique Berzal de la Rosa
Imposible, increíble, inexplicable. Eran las presiones más repetidas por los vecinos de Laguna de Duero aquel 27 de octubre de 1893. El bueno de Feliciano Gómez, asesinado a sangre fría por su propia esposa.
Cómo era posible que un matrimonio tan bien avenido terminara de manera tan trágica? Porque entre Feliciano y Aquilina Tasis reinaba la paz social y conyugal más admirada. Ni una discusión, ni un enfrentamiento. Era un matrimonio modélico y con dos hijos, Paulino. de 17 años, y Anastasia, de 14. Vivían en una casa de aspecto pobre, detallaba EL NORTE DE CASTILLA, situada a un extremo del poblado La habitación de los cónyuges era contigua a la de los hijos.
Solamente una enfermedad degenerativa, contraída por la mujer tres años atrás, había quebrado un tanto la tranquilidad del matrimonio. Pero sin mayores consecuencias que las derivadas de una creciente dolencia que la obligaba a guardar reposo de manera prolongada. Reuma, artritis, dolor de huesos y epilepsia: la decadencia corporal de Aquilina, mujer de 38 años ocupada en vender los productos de su labranza en la capital vallisoletana, la obligó a abandonar el trabajo y la avejentó hasta límites insospechados. De hecho, al pobre Feliciano, leñador de profesión, hombre grande y corpulento, activo y emprendedor, no le quedó más remedio que
hacer horas extras para completar la economía doméstica.
Todo se torció aquel día en que el hijo mayor, Paulino, confesó sus deseos de hacerse con una pistola de dos cañones; Aquilina, lejos de disuadirle, le animó con entusiasmo. Todo se debía, aseveraba el periódico, a los deseos de la madre por hacerse con la pistola.
Conseguir una pistola incapaz de conseguirlo por sí misma, convenció a su hija para que se la acercara. Obediencia fatal: Aquilina, una vez conseguida el arma, la ocultó bajo la almohada y esperó. 27 de octubre de 1893, ocho y media de la mañana. Feliciano duerme mientras Aquilina se incorpora como puede. Lo mira con expresión atolondrada, inexpresiva. Saca el revólver, apunta a su cabeza y le descerraja dos de tiros a bocajarro.
«La herida causada por los proyectiles fue calificada de mortal de necesidad, en la región fronto-temporal y orbitaria del lado izquierdo, recorriendo la cápsula las membranas del cerebro y masa encefálica hasta el lóbulo superior occipital, en cuyo huevo se detuvo, produciendo a Feliciano a las pocas horas la muerte, que tuvo lugar en las mismas casa y cama del infeliz.
Las fuerzas de seguridad detuvieron inmediatamente a la mujer. EL NORTE DE CASTILLA echó toda la carne informativa al asador y el 11 de noviembre de 1894 publicó un reportaje conmovedor. Incluso envió a un reportero a la cárcel de la Audiencia para entrevistar a Aquilina. El testimonio es desgarrador.
«Aquilina Tasis es una mujer delgada, en la que los padecimientos físicos han hecho estragos de tal naturaleza, que si en otros tiempos pudo ser hermosa, ahora se la calificaría simplemente de una mujer vulgar.
En sus ojos negros y brillantes, que denuncian un temperamento ardiente, se entrevén las sombras y las insensateces de una inteligencia alucinada y lo mismo considerada en su aspecto físico que en el moral, más que una criminal parece una enferma».
Aseguraba el plumilla que la mujer comía mal y dormía peor, presa de pesadillas terribles, que presentaba un carácter pacífico y casi todo el día se lo pasaba descansando en un jergón de paja que hacía las veces de cama. Su afán era morir cuanto antes para reencontrar
Porque Aquilina no acertaba a comprender las razones que la habían llevado a matarle: «Si el crimen se cometió, débese más que nada a un no sé qué, que no pude contener y que me obligó a coger la pistola y a dispararla, sintiendo ansia y furia verdadera por matar).
«Su conducta, según nos declararon las vigilantes, no puede ser más correcta: pasa todo el día inclinada sobre el jergón, emplea algún rato en hacer media, y hay momentos, pocos, en que recordando a su familia, a sus pequeños: como ella les llama, salen involuntariamente las lágrimas a sus ojos», remachaba el periodista
El informe pericial le puso las cosas fáciles al defensor, señor Aguirre, que adujo el carácter de perturbada para librar a la mujer de esa pena capital por parricidio, con los agravantes de premeditación y alevosía, que proponía el fiscal Calleja: «La Aquilina Tasis es una epiléptica con síntomas manifiestos de locura». «No recuerdo nada absolutamente de aquel hecho y no tengo idea siquiera de lo que hice aquel día», declaró la acusada en la vista oral, celebrada el 12 de noviembre de 1894. Otros testigos ratificaron la ausencia de reyertas en el matrimonio, mientras el hijo mayor, Paulino, en un desesperado intento de defender a su madre, aseguraba que si bien ésta le había arrebatado la pistola, fue en el forcejeo cuando se le disparó involuntariamente, hiriendo de manera fatal a su padre. Su testimonio no logró otra cosa que conmover al público asistente.
En su veredicto, el jurado encontró a Aquilina Tasis culpable de homicidio pero «ejecutada la acción criminal en estado de locura». Confirmó por tanto la irresponsabilidad que predicaba el defensor y la sentenció a reclusión en un Manicomio y a pagar las costas del juicio. «El público, muy satisfecho del resultado, elogia al defensor y al tribunal popular», detallaba, con similar entusiasmo, el periodista de EL NORTE DE CASTILLA.
jueves, 3 de diciembre de 2020
"CENIZAS AL VIENTO (A LEOPOLDO MARÍA PANERO, A SU MEMORIA)” 2020 - JAVIER DE LA ROSA
Trabajar la luz de mis entrañas y atestiguar mis ojos
por todo lo visto, pero un loco no puede decir nada
pues no lo valora la ley en su injusticia; la locura de
estos seres atados a la nada. ¡Digame usted, y usted, y...
Usted... ;Ha visitado un manicomio, tan solo una vez?
Se lo callan pues son todos culpables de estos destinos,
encerrados en los hospitales locos de la vida. Digame,
por Dios!; de su olvido en el infinito.
domingo, 22 de noviembre de 2020
"SERVIDUMBRE SIN LUMBRE" 1981 - JORGE STOETTER
El pequeño libro sin tapas
donde cien flores distintas florecían.
Olvidado.
Y no basta.
Yo nunca acabo de creerlo,
que yo entonces tuviera diez años de menos,
que de tan distinta manera sintiera las cosas.
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Es la fiesta del barrio
y hoy los niños están de pintada
sobre el asfalto de la calle.
Reina gran bullicio, apresuramiento
y empeño de concentración con tizas de colores.
Como margaritas en primavera van surgiendo casitas de techo picudo
y un camino embutido que se sale por la puerta.
Lo mismo pinté yo hace más de una generación.
No se habrá muerto aún el maldito profesor?.











